El día que naciste

Abordé el Uber. La conductora preguntó “¿a dónde te llevo?” Respondí: “a Ángel Urraza 817” y agregué un tanto desconfiada: “¿no te lo reporta la aplicación?”

Ella: Si, disculpa, era por hacer plática ¿vas a trabajar en sábado?

Yo: Mmm… digamos que si, a hacer trabajo voluntario en una asociación de bibliotecarios

Ella: ¿Eres bibliotecaria? ¡Qué padre!

Yo: Si… ¿te parece padre?

Ella: Si. Yo siempre que puedo voy. Mi mamá, que no terminó su primaria, decía “si no lees toda la gente te va a engañar”. Yo a mis hijas las hago que lean y casi no las dejo estar en el internet.

Yo: (Cada vez más emocionada) ¿Recuerdas como fue tu primer contacto con una biblioteca? ¿A qué biblioteca fuiste por primera vez?

Ella: A la Biblioteca de México. Fui a hacer una tarea. Un maestro nos dejó investigar qué pasó el día en que nacimos. En esa biblioteca aprendí que hay una sección de hemeroteca en donde conservan periódicos, revistas y también historietas. Quedé maravillada.

Estábamos en gran charla cuando de pronto me dijo: “¡Creo que ya nos pasamos! ¡ya vamos en el 853!”. Nos dio mucha risa a las dos. Nos despedimos y me fui caminando al 817, a la sede de la Asociación Mexicana de Bibliotecarios. Alegre y motivada saludé a mis colegas y les conté cómo esa conductora me había hecho el día. No se si fue por contagio o porque todos sentimos que lo que hacemos tiene sentido, pero pude ver que todos sonreíamos.


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